Reflexión 1: ¿Qué le aporta a mi rol de aprendiz reconocer mi Ambiente personal de aprendizaje?

Somos aprendices toda la vida ¿quién lo sabe todo? Sin embargo, no siempre estamos conscientes de lo que implica aprender. La presente reflexión pretende mostrar las formas en las que conocer los ambientes de aprendizaje y reconocer el propio ha influido en mi consideración consciente de mi rol de aprendiz, en un momento de mi vida en que soy definida como “estudiante”, es decir, en constante proceso de aprendizaje.
Reconocer mi Ambiente Personal de Aprendizaje (APA) me hace ver de forma crítica mi desempeño como estudiante/aprendiz, pues hace que me plantee preguntas sobre las formas en las que he aprendido, y las que he comenzado a preferir. La reflexión exhaustiva sobre los ambientes de aprendizaje en los que he intervenido -y que me han intervenido- me ayuda a construir significativamente mi aprendizaje, a desempeñarme flexiblemente en mi materia y sobre todo, a instaurar un diálogo socrático, en el que pongo en consideración no sólo lo que aprendo, sino la forma en que lo hago.
Un ambiente personal de aprendizaje debe ser entendido como un espacio físico en donde varios elementos juegan un papel importante en la construcción del conocimiento sobre cualquier materia de un(a) aprendiz en donde debe haber un espacio físico, un(os) estudiante(s) y un profesor o guía (Valencia, 2013 Entrada 3). A través de las clases, he logrado caracterizar mi ambiente personal de aprendizaje como un espacio de taller, en el que profesores y estudiantes construyen diálogos sobre los temas propuestos.
Saber reconocer el ambiente de aprendizaje en el que aprendo me ayuda a construir mi aprendizaje. Esa construcción entendida como un proceso dinámico e interactivo a través del cual la información externa es interpretada y reinterpretada (Garzón & Vivas, 1999 p.2). Es decir, entiendo que dentro de mis ambientes de aprendizaje en mi carrera he aprendido a no ser una receptora pasiva de información, sino que participo en el proceso. La posibilidad de participación depende del ambiente en el que se inscribe mi aprendizaje, es decir, he necesitado de un espacio, unos profesores (con sus metodologías) y unos compañeros que propicien discusiones y prácticas que inciten mi intervención en lo que aprendo, y que permitan que me pregunte sobre la instrucción, los profesores y sus técnicas.
Por otra parte, desempeñarme flexiblemente, es decir “pensar y actuar con flexibilidad a partir de lo que se sabe” (Perkins, 1999, p.2) ha sido una de las consecuencias positivas de poder reconocer mi ambiente de aprendizaje. En este orden de ideas, sólo mediante la comprensión de mi propio ambiente de aprendizaje, puedo pensar flexiblemente sobre él y justificarlo o cuestionarlo, según el caso. Lo anterior es importante porque sólo si pienso sobre mi ambiente de aprendizaje estaré en posición de modificarlo, mantenerlo o mejorarlo con miras a mejorar mi proceso de instrucción.
Por último, he podido instaurar lo que Kristof van Rossem llama “diálogo socrático” (2011:3) a partir del entendimiento de mi ambiente de aprendizaje personal. Pues he logrado investigar y valorar el valor de mis opiniones (Van Rossem, 2011, p.3) sobre el mismo, desde la esencia de un ambiente de aprendizaje, pasando por sus componentes y terminando por mis preferencias personales. Poner en consideración lo que he aprendido y aprendo y las formas en las que lo he hecho, y relacionarlas con otras formas de ver el mismo proceso es una forma interesante de darme cuenta de la necesidad de pensar detenidamente sobre lo que pasa constantemente.
Por supuesto, como en todo diálogo socrático, surgen más preguntas que respuestas concisas. La primera que aparece respecta a la construcción del conocimiento dentro de un ambiente de aprendizaje. Pienso que el constructivismo es la manera más significativa de aprender, sin embargo: ¿es posible crear un ambiente de aprendizaje constructivista que sea efectivo dentro de todos los campos de enseñanza? Por otro lado, me llama la atención el tema de la posibilidad de modificar –siendo maestro(a)- un ambiente de aprendizaje de manera efectiva. Es decir, si dentro de un sistema de educación tradicionalista y muy estructurado es posible modificar las aulas, los materiales de clase, etc. Con el fin de transformar la forma de enseñar (y por tanto de aprender de los estudiantes). Pienso que hoy por hoy, hay ambientes de aprendizaje dentro del sistema educativo que, lejos de lograr su cometido, sólo logran limitar a los estudiantes a recibir información y memorizarla, sin darles espacio para criticar o practicar lo que “aprenden”, que es finalmente lo que deberán hacer en su vida práctica.

Bibliografía

Perkins, D. (1999) ¿Qué es la comprensión? en M.S Wiske (Ed.). La enseñanza para la comprensión (71-75). Argentina: Paidós.
Garzón, C. & Vivas, M (1999). Una didáctica constructivista en el aula universitaria. (1-5)
Van Rossem, K. (2011) ¿Qué es un diálogo socrático? En Revista digital de CEP de Alcalá de Guadaíra(1-10).
Valencia, N. ¿Ambientes de aprendizaje? . Recuperado el 16 de noviembre de 2013,
en http://ambientesdaprendizaje.wordpress.com/

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Reflexión 1: ¿qué le aporta a mi rol de aprendiz reconocer mi Ambiente personal de aprendizaje (APA)?

Somos aprendices toda la vida ¿quién lo sabe todo? Sin embargo, no siempre estamos conscientes de lo que implica aprender. La presente reflexión pretende mostrar las formas en las que conocer los ambientes de aprendizaje y reconocer el propio ha influido en mi consideración consciente de mi rol de aprendiz, en un momento de mi vida en que soy definida como “estudiante”, es decir, en constante proceso de aprendizaje.
Reconocer mi Ambiente Personal de Aprendizaje (APA) me hace ver de forma crítica mi desempeño como estudiante/aprendiz, pues hace que me plantee preguntas sobre las formas en las que he aprendido, y las que he comenzado a preferir. La reflexión exhaustiva sobre los ambientes de aprendizaje en los que he intervenido -y que me han intervenido- me ayuda a construir significativamente mi aprendizaje, a desempeñarme flexiblemente en mi materia y sobre todo, a instaurar un diálogo socrático, en el que pongo en consideración no sólo lo que aprendo, sino la forma en que lo hago.
Un ambiente personal de aprendizaje debe ser entendido como un espacio físico en donde varios elementos juegan un papel importante en la construcción del conocimiento sobre cualquier materia de un(a) aprendiz en donde debe haber un espacio físico, un(os) estudiante(s) y un profesor o guía (Valencia, 2013 Entrada 3). A través de las clases, he logrado caracterizar mi ambiente personal de aprendizaje como un espacio de taller, en el que profesores y estudiantes construyen diálogos sobre los temas propuestos.
Saber reconocer el ambiente de aprendizaje en el que aprendo me ayuda a construir mi aprendizaje. Esa construcción entendida como un proceso dinámico e interactivo a través del cual la información externa es interpretada y reinterpretada (Garzón & Vivas, 1999 p.2). Es decir, entiendo que dentro de mis ambientes de aprendizaje en mi carrera he aprendido a no ser una receptora pasiva de información, sino que participo en el proceso. La posibilidad de participación depende del ambiente en el que se inscribe mi aprendizaje, es decir, he necesitado de un espacio, unos profesores (con sus metodologías) y unos compañeros que propicien discusiones y prácticas que inciten mi intervención en lo que aprendo, y que permitan que me pregunte sobre la instrucción, los profesores y sus técnicas.
Por otra parte, desempeñarme flexiblemente, es decir “pensar y actuar con flexibilidad a partir de lo que se sabe” (Perkins, 1999, p.2) ha sido una de las consecuencias positivas de poder reconocer mi ambiente de aprendizaje. En este orden de ideas, sólo mediante la comprensión de mi propio ambiente de aprendizaje, puedo pensar flexiblemente sobre él y justificarlo o cuestionarlo, según el caso. Lo anterior es importante porque sólo si pienso sobre mi ambiente de aprendizaje estaré en posición de modificarlo, mantenerlo o mejorarlo con miras a mejorar mi proceso de instrucción.
Por último, he podido instaurar lo que Kristof van Rossem llama “diálogo socrático” (2011:3) a partir del entendimiento de mi ambiente de aprendizaje personal. Pues he logrado investigar y valorar el valor de mis opiniones (Van Rossem, 2011, p.3) sobre el mismo, desde la esencia de un ambiente de aprendizaje, pasando por sus componentes y terminando por mis preferencias personales. Poner en consideración lo que he aprendido y aprendo y las formas en las que lo he hecho, y relacionarlas con otras formas de ver el mismo proceso es una forma interesante de darme cuenta de la necesidad de pensar detenidamente sobre lo que pasa constantemente.
Por supuesto, como en todo diálogo socrático, surgen más preguntas que respuestas concisas. La primera que aparece respecta a la construcción del conocimiento dentro de un ambiente de aprendizaje. Pienso que el constructivismo es la manera más significativa de aprender, sin embargo: ¿es posible crear un ambiente de aprendizaje constructivista que sea efectivo dentro de todos los campos de enseñanza? Por otro lado, me llama la atención el tema de la posibilidad de modificar –siendo maestro(a)- un ambiente de aprendizaje de manera efectiva. Es decir, si dentro de un sistema de educación tradicionalista y muy estructurado es posible modificar las aulas, los materiales de clase, etc. Con el fin de transformar la forma de enseñar (y por tanto de aprender de los estudiantes). Pienso que hoy por hoy, hay ambientes de aprendizaje dentro del sistema educativo que, lejos de lograr su cometido, sólo logran limitar a los estudiantes a recibir información y memorizarla, sin darles espacio para criticar o practicar lo que “aprenden”, que es finalmente lo que deberán hacer en su vida práctica.

Bibliografía

Perkins, D. (1999) ¿Qué es la comprensión? en M.S Wiske (Ed.). La enseñanza para la comprensión (71-75). Argentina: Paidós.
Garzón, C. & Vivas, M (1999). Una didáctica constructivista en el aula universitaria. (1-5)
Van Rossem, K. (2011) ¿Qué es un diálogo socrático? En Revista digital de CEP de Alcalá de Guadaíra(1-10).
Valencia, N. ¿Ambientes de aprendizaje? . Recuperado el 16 de noviembre de 2013,
en http://ambientesdaprendizaje.wordpress.com/

Enseñanza/Aprendizaje en Lenguajes y estudios socioculturales

Como dije en mi anterior entrada, la forma de enseñar en mi carrera es en forma de taller, esto significa que se construye el conocimiento desde diferentes perspectivas, y apoyándose en los conocimientos de los profesores y maestros. Se le da al (la) estudiante la capacidad de decidir sobre sus intereses particulares y participar en clases e investigaciones sobre el tema: hegemonías, discursos políticos, biopoder, subjetividad, lenguaje y política, procesos de paz, cine, estrategias pedagógicas, etc.

Mi ambiente de aprendizaje desde Lenguajes y Estudios Socioculturales

Investigando un poco sobre la forma de enseñar en Lenguajes, encuentro que en la descripción del programa en http://lenguajes.uniandes.edu.co/index.php/programas/pregrado-en-lenguajes-y-estudios-socioculturales/por-que-hacer-el-pregrado-en-lenguajes-y-estudios-socioculturales se habla con especial énfasis en:

-“Brindar los medios para aprender lenguas extranjeras a través de cursos y de herramientas tecnológicas” (herramientas)-

-“Dar una formación flexible y ajustable a los intereses particulares de cada estudiante” (metodología)

– “Promover la autonomía del estudiante en su proceso de aprendizaje” (metodología).

Es decir, se ofrece un ambiente de aprendizaje diferente al “tradicional” en el que el estudiante está en la capacidad de desarrollar sus intereses personales (en lo que respecta a la lengua principal, el énfasis entre pedagogía o estudios culturales, etc.) y de construir su conocimiento con la ayuda y guía de un maestro, pero siempre haciendo una crítica reflexiva de las propias vivencias y creencias.

 

Mi aprendizaje

Entonces, surge la pregunta sobre mi propio ambiente de aprendizaje. La pregunta es ambigua, pues es claro que no tengo un solo ambiente de aprendizaje. Dentro de la universidad hay distintos ambientes, y fuera de ella, también. Sin embargo, si tuviera que caracterizar mi ambiente personal de aprendizaje, diría que, en mi carrera (exceptuando por supuesto los cursos obligatorios, que son magistrales y de un gran número de estudiantes) el ambiente de aprendizaje es un ambiente diferente al que seguramente relatará un estudiante de ingeniería. Por ejemplo, no tengo clases magistrales, todas son estilo “taller”, es decir, hay participación de los aprendices, y por tanto se construye el conocimiento de forma comunal. Las clases, por el número de estudiantes, se realizan en salones pequeños que permiten que los profesores desarrollen una metodología más participativa y “cercana”, en cuanto es posible reconocer a los estudiantes.

 

Y entonces, ¿qué son los ambientes de aprendizaje?

¿Qué es un ambiente de aprendizaje? El texto “Ambientes de aprendizaje, una aproximación conceptual” de Jacqueline Duarte explica la complejidad del concepto. Sin embargo, me aventuro a decir que es un espacio físico en donde varios elementos -que veremos ahora- juegan un papel importante en la construcción del conocimiento sobre cualquier materia de un(a) aprendiz. En un ambiente de aprendizaje, como ya dijimos, debe haber (1) un espacio físico: un salón, un laboratorio, una sala de baile, etc. (2) un(os) estudiante(s) en la disposición de aprender. (3) Un profesor o guía que posee el conocimiento a transmitir. Este, a su vez, tiene una (4) metodología, es decir una forma de enseñar o transmitir el conocimiento que posee, a través de unas  (5) herramientas, que pueden ser lecturas, juegos, videos, etc.

El desafío

Ser aprendiz es siempre un reto. Situarse ante una actividad o materia desconocida causa cierto recelo. Entre otras cosas, porque todo parece muy difícil antes de estar hecho.  Actividades como conducir, leer o coser me parecían imposibles hasta que aprendí la técnica y ahora las hago mecánicamente, casi sin pensar. No obstante, existen otras materias y actividades que no logré aprender con tanta facilidad y nunca pude hacer “mecánicamente”. Para mí, los cálculos matemáticos representan siempre una dificultad, y me producen siempre temor y fastidio.

Creo que para ser aprendiz es imprescindible que haya un maestro, y que en sus manos recae buena parte del éxito -o el fracaso, por supuesto- del estudiante. Si veo mi experiencia personal como aprendiz desde una perspectiva crítica, puedo identificar factores que promovieron mi aprendizaje y sembraron el gusto por la materia (como la lectura) y otros que imposibilitaron el desarrollo y el gusto por otra (como las matemáticas).

Con lo anterior quiero resaltar la inmensa importancia de un ambiente de aprendizaje propicio.Image